domingo, 10 de julio de 2011

mi locura

Nunca hubo un mejor pretexto para derribarme
inconsciente, que probar el aroma del placer y dejarlo
crecer en mis adentros.
Fué una tormenta de mil recuerdos, de días completos

perdidos en el suelo, estuve viendo colores puros,

escuchando nombres indecibles, absorbiendo

sentimientos exteriores, ajenos a mi.

Mi locura fué desatada, para encontrar después una

verdad, pequeña o grande, pero a la que me

más allá de mi

definitivamente estaba anidado adentro, lo tenia oculto,

pero ha salido libre; hubiera sido mejor seguir con los

ojos vendados ... por lo menos es siempre más cómodo.

Una necesidad circula en mi sangre de disolverme

las sombras, de conjurar anhelos extraños, íntimos,

adhiero propia cordura; el infierno es irracional, entre
impíos, reactivados por mi mismo.
Debí de seguir con los ojos vendados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario